Mis palabras y mi sonata, como claro de aquella nube en la cual me vislumbro una imagen de todo lo que ya había y está perdido, y he llegado a la conclusión de que siempre he estado perdida en una batalla en la que mi corazón de nuevo ha muerto.
En aquellas baldosas cristalinas de aquel canonicato donde estaba seguro de aquellas pisadas inciertas de un mundo extraño, pero de nuevo sin querer, brotan lentamente gotas de sangre. Sin decir nada, tan solo se queda en el silencio de la sombra de aquella doncella, donde el tiempo quería que ella descansara y tomara aquel viento frio que le quemaba cada parte de su cuerpo hasta dejarla sin aliento.
Pero con su alma en aquel libertinaje que ella tanto buscaba, cerrando los ojos y donde cada segundo, ella moría por dentro y nadie notaba nada, ni su existencia, con tan solo no poseer esa dicha superficialidad máxima o donde la propia descendencia viene muy pronto.
En los sueños de aquella doncella, sin tener el oro mega fino o el boleto VIP a la habladuría de esa historia o navegante, en aquel sueño me enseñó a apreciar más la muerte de aquel jardín en distintas dimensiones, del dulce sueño y de aquel odio que tanto se renombra, en aquel error, en la expresividad de sentires tan naturales.
Colaboración de PrincessDeLaNoche50
Colombia
